Cosas importantes que debe saber sobre esta afección que a menudo se puede prevenir
¿Qué es el cáncer de cuello uterino?
En el extremo inferior y estrecho del útero, pueden comenzar a aparecer lentamente células anormales en el tejido cervical, un fenómeno conocido como displasia. Con el tiempo, estas células pueden volverse cancerosas, creciendo y propagándose por las zonas circundantes, a menos que se detecten, se extirpen o se destruyan.
Hay tres tipos principales de cáncer de cuello uterino, llamados así por las células donde aparecen.
- Carcinoma de células escamosasHasta el 90% de los diagnósticos se desarrollan a partir de células del exocérvix.
- AdenocarcinomaEste tipo se desarrolla en las células glandulares del endocérvix.
- Carcinoma mixto (o adenoescamoso). Presenta tanto carcinoma de células escamosas como adenocarcinoma.
Es poco común que el cáncer se desarrolle en otras células del cuello uterino. Sin embargo, es posible que el cáncer de cuello uterino se desarrolle a partir de infecciones por el virus del papiloma humano (VPH). Afortunadamente, existen maneras de prevenirlo.
Causas, factores de riesgo y prevención del cáncer de cuello uterino
El VPH es una infección de transmisión sexual que puede curarse por sí sola. Normalmente, el cuerpo puede superar la afección en aproximadamente uno o dos años, a menos que tenga un sistema inmunitario debilitado. Una infección por VPH que persiste durante varios años tiene más probabilidades de afectar las células cervicales y causar una lesión precancerosa. Si la lesión no se trata, puede eventualmente convertirse en cáncer cervical.
Hay varios factores que aumentan el riesgo de que esto suceda, entre ellos:
- Iniciarse sexualmente a una edad temprana (antes de los 18 años)
- Tener múltiples parejas sexuales
- Estar inmunodeprimido o tomar medicamentos para suprimir su respuesta inmunitaria
- Fumar o respirar humo de segunda mano
- Uso de anticonceptivos orales
- Dando a luz a muchos niños
- Obesidad
Incluso si presenta estos factores de riesgo, puede reducir sus probabilidades de desarrollar cáncer de cuello uterino. La clave está en ser proactiva y tomar las siguientes medidas:
- Detección rutinaria del cáncer de cuello uterinoLas revisiones regulares con el ginecólogo suelen incluir pruebas de VPH y citología vaginal. La frecuencia de estas pruebas depende de los resultados.
- Tratamiento de seguimiento cuando sea necesarioSi los resultados de una prueba muestran células anormales, se pueden recomendar citas adicionales para realizar más pruebas y procedimientos.
- Vacuna contra el VPHEsta vacuna ofrece la máxima protección antes de iniciar la actividad sexual. Si bien puede ayudar a prevenir el cáncer causado por diferentes tipos de VPH, no es eficaz para prevenir todos los tipos ni para tratar una infección existente.
Para ayudar a aumentar sus posibilidades de prevenir y tratar el cáncer de cuello uterino, preste atención a cualquier síntoma y comuníquese con su médico ante las primeras señales.
Síntomas del cáncer de cuello uterino
Las etapas iniciales del cáncer de cuello uterino suelen ser difíciles de detectar, ya que los síntomas suelen aparecer después de que el cáncer ya se ha propagado. Algunos signos de cáncer de cuello uterino también acompañan a otras afecciones menos graves; sin embargo, estas son las advertencias que no debe ignorar:
- Sangrado vaginal después de la menopausia, durante las relaciones sexuales o entre períodos
- Períodos más abundantes que duran más de lo normal
- Secreción acuosa con olor fuerte o signos de sangre
- Dolor pélvico o dolor durante el sexo.
Una vez que el cáncer se ha propagado más allá del cuello uterino, los pacientes también pueden experimentar lo siguiente:
- Micción o evacuación intestinal difícil o dolorosa con signos de sangre
- Dolor de espalda
- Piernas hinchadas
- El dolor abdominal
- Fatiga
Dado que muchos de estos síntomas también podrían deberse a otras afecciones, es importante consultar cualquier inquietud con un profesional de la salud y realizarse las pruebas de detección adecuadas. Ignorar las señales puede aumentar la probabilidad de propagación del cáncer, retrasar el tratamiento y disminuir su eficacia.
¿Qué viene después de un diagnóstico de cáncer de cuello uterino?
Si los resultados de las pruebas de VPH y Papanicolaou son anormales, se podrían solicitar estudios de imagen y análisis de laboratorio adicionales para evaluar las células. Una colposcopia y una biopsia cervical son dos procedimientos que se utilizan para evaluar cualquier anomalía. Aún existe la posibilidad de que las células cervicales anormales no sean cancerosas y no requieran tratamiento. Sin embargo, cualquier cambio celular de alto grado tiene mayor probabilidad de volverse canceroso y debe ser extirpado o destruido. Estas opciones de tratamiento incluyen:
- Conización: extracción de un trozo de tejido anormal en forma de cono del cuello uterino y del canal cervical
- Terapia laser:un haz estrecho de luz destruye el tejido anormal
- Crioterapia:una sonda fría congela el tejido anormal
Estos procedimientos generalmente se realizan en el consultorio de un médico o como procedimiento ambulatorio y es posible que solo requieran anestesia general.
Dependiendo de la paciente y el estadio, la quimioterapia y la radioterapia también pueden ser opciones de tratamiento recomendadas para el cáncer de cuello uterino. La terapia dirigida puede ayudar a bloquear la propagación de células anormales y la inmunoterapia puede utilizarse para fortalecer el sistema inmunitario.
La histerectomía total es otra opción para tratar lesiones avanzadas que se han propagado por el útero y el cuello uterino. La infertilidad puede ser un efecto a largo plazo del tratamiento del cáncer. Es fundamental analizar todas las opciones con su médico y su equipo médico.
Debido a la forma en que se contrae, el cáncer de cuello uterino puede conllevar un estigma y una culpa adicionales. Es importante recordar que las infecciones por VPH son comunes y la mayoría no causan cáncer. Cualquier diagnóstico de cáncer puede ser devastador, pero también puede ser tratable. Contar con apoyo es fundamental. Hable con su médico sobre grupos de apoyo y otros recursos que puedan ayudarle a afrontar la situación.
Fuente: Instituto Nacional del Cáncer
